domingo, 29 de abril de 2018

Litograbado

Curso de Litograbado
Abril de 2018

En esta ocasión he participado en el Curso de Litograbado organizado por la Galería-Taller "La Calcografía" de Salamanca, de la mano de Antonio Navarro y Matilde Gómez y con la dirección y supervisión de José Fuentes, artista grabador  y Catedrático de Dibujo y Grabado en la Universidad de Salamanca.
Esta  y más información sobre su carrera profesional podéis verla en su web:
www.josefuentes.net

Otra gran experiencia de aprendizaje del grabado, rodeada de grandes profesionales y artistas. A los que saludo y felicito:
Gracias  a Matilde por ofrecer estos cursos tan magníficos en su Taller. Recomiendo visitar su web para estar al corriente de los cursos que se realizan (www.lacalcografia.com/).
Gracias a Antonio y Pepe por dejar que aprendamos de vuestro arte.

Ahora, y sin entrar en todos los detalles técnicos, os voy a explicar cómo es el proceso del litograbado.

En el Litograbado se utiliza como matriz una piedra o una plancha metálica y en este caso utilizaremos un plancha de cobre.

El primer paso es el desengrasado de la plancha de cobre con una mezcla de blanco de España y carborundo frotando con algodón humedecido y con movimientos circulares, ni flojo, ni fuerte, con una intensidad media. Una vez que se ha frotado bien toda la plancha, se lava con agua y se seca con aire caliente. En el caso de que hayan quedado restos de desengrasante, se eliminan con un algodón.

Tras el desengrasado hay que pulverizar barniz de laca  sobre la plancha con pistola y compresor. El pulverizado debe ser muy fino, casi imperceptible a primera vista. Para que se adhiera bien el grano a la plancha, hay que secarla con secador de aire caliente. 

La imagen se crea dibujando directamente sobre la plancha con un lápiz o barra litográfica y cuidando de no tocar la plancha con las manos para no contaminarla con la grasa natural de la piel. Para esto, nos podemos ayudar con un puente de metal que se ve en la imagen anterior.

Un detalle importante que tendremos que tener en cuenta  es que debemos realizar la imagen en posición invertida izquierda-derecha, para que al estamparla sobre el papel nos quede en la posición correcta. Para esto, os recomiendo utilizar cualquier aplicación de edición de imágenes e invertir la imagen deseada antes de empezar a dibujarla sobre la plancha.

Una vez que se ha terminado el dibujo, se cubre la plancha con barniz de laca para protegerla del mordiente.

Para que el barniz quede bien adherido, cuando está seco se aplica calor por debajo con un mechero de gas. Este proceso es complejo, puesto que el calor debe ser suficiente para calentar la laca  y el lápiz litográfico, sin quemarlos.

Cuando se ha enfriado la plancha,  se procede a retirar el lápiz litográfico con algodón y diluyente, dejando la plancha preparada para el mordiente. 

El mordiente es el líquido (percloruro férrico) en el que se sumerge la plancha para que sea atacada o mordida en las partes que no está protegida por la laca, de tal forma que estas zonas que se aprecian en la imagen en color dorado, quedarán marcadas en la plancha.

Es importante retirar bien todo el lápiz litográfico para que pueda actuar bien el mordiente.


Antes de sumergir la plancha en el mordiente, es conveniente que protejamos la parte posterior con plástico adhesivo para no debilitar la plancha y además podríamos realizar otro grabado en la parte posterior.

El mordiente se realiza en 2 pasos:
 - 1º mordido y desengrasado, se realiza con un algodón mojado en percloruro que se pasa por toda la plancha en movimientos circulares.
- 2º mordido, se realiza introduciendo la plancha boca a bajo en una cubeta con percloruro suficiente para que quede completamente cubierta, durante 10-12 minutos. (El tiempo del mordido dependerá del mordiente, por lo que se recomienda hacer una tira de prueba)

Después se lava la plancha con agua y se seca con secador. Se verifica el mordido de la plancha, por si hiciera falta realizar un tercer mordido (que podría ser de unos 5 minutos)

Por último, hay que retirar la laca de la plancha y el papel adhesivo de la parte trasera. Para ambas tareas utilizaremos alcohol metílico con algodón o papel.

Una vez limpia, la plancha quedará con la huella de la imagen que hemos dibujado y podemos proceder a entintar para estampar.

En este caso, tras el primer entintado, José Fuentes me aconsejó puntear algunas zonas de la imagen con el fin de intensificar los negros en los elementos que se encuentran en el primer plano de la imagen y cuyo resultado se puede apreciar en la segunda estampación realizada.

En esta imagen se ve la marca dejada con el punteador eléctrico sobre la plancha.



LA ESTAMPACIÓN

Se recomienda que la primera estampa se realice con tinta negra o sepia, que nos permita apreciar los detalles de una forma neutra.

Aplicaremos la tinta de grabado sobre toda la plancha con una rasqueta y después retiraremos el sobrante con un trozo de tarlatana, con movimientos en forma de ocho, para que la tinta entre bien en la huella de la plancha.

La plancha ya está entintada y preparada para estampar y el papel de grabado debe estar previamente humedecido y retirado el exceso de agua con un rodillo y papel secante.

Para el estampado se necesita un tórculo (prensa especial para grabados). 
Primero colocamos el papel, lo enganchamos con el rodillo para que quede sujeto y se retira para colocar la plancha entintada en la mesa del tórulo. Hay que medir bien la posición de la hoja y de la plancha para que la estampa nos quede recta y bien colocada.
Cubrimos con el papel la plancha entintada y se hace girar el tórculo. 

Ahora ya solo nos queda el momento más emocionante, que es el de levantar el papel y descubrir el grabado que hemos realizado.



                           

Aquí os muestro la primera prueba (Prueba de autor) con una tinta



Para las siguientes estampaciones se limpia la plancha con diluyente antes de volver a entintar.
En este momento es cuando se realizó el punteado de la plancha en la farola y el banco para dar más intensidad de negro, y junto con el entintado en dos colores y los brillos del fondo (limpiando el exceso de tinta), la imagen resultante ha adquirido volumen y fuerza.




En la parte posterior de la plancha repetimos el proceso y creamos otra imagen,cuya primera estampación es la siguiente Prueba de Autor.




La segunda estampación se realiza con más colores y veladuras.


En la tercera estampación realizamos un collage para reforzar la imagen y darle un toque más actual, colocando con pegamento en spray unos trozos de cartulina sobre la hoja de grabado, sobre la que realizaremos la estampación.




sábado, 21 de abril de 2018

Alcograbado

Curso de Alcograbado
Enero de 2018

He tenido el privilegio de participar en el Curso de Alcograbado organizado por la Galería-Taller "La Calcografía" de Salamanca, de la mano de Carlos Pérez y Matilde Gómez y con la dirección y supervisión de José Fuentes, artista grabador que la descubrió en el año 1984 y que la dió a conocer en su Tesis Doctoral en 1986 y en una exposición en la Calcografía Nacional en este mismo año. Esta y más información sobre su carrera profesional y artística podéis verla en su web.
www.josefuentes.net

Este curso ha sido una gran experiencia para mí, no sólo por la técnica de grabado que he aprendido sino por haber compartido este proceso de aprendizaje de la mano de grandes artistas y profesionales a los que felicito desde este humilde blog.

El Alcograbado es una técnica compleja que requiere de materiales muy específicos con unos procesos químicos que no están al alcance de cualquiera. Por eso, y por respeto al trabajo tan profesional que se realiza desde La Calcografía, me limitaré a contaros el proceso sin entrar en detalles técnicos.
Si estáis interesados en este u otro curso de grabado, os recomiendo que visitéis su web:
www.lacalcografia.com

Para empezar, utilizaremos como soporte-matriz una plancha de cobre que tendremos que desengrasar antes de crear la imagen del grabado. 

Después de retirar el desengrasante de la plancha con agua, se seca con aire caliente. En el caso de que hayan quedado restos de desengrasante, se eliminan con un algodón.

La imagen se crea aplicando con pincel sobre la plancha una mezcla de betún de Judea en polvo y alcohol metílico.

Es importante no tocar la plancha con las manos en el proceso de creación de la imagen para no contaminar la plancha con la grasa natural de la piel.

El alcohol se evapora en contacto con el metal, quedando el polvo de betún de judea sobre la plancha, de tal forma que, las siguientes pinceladas pueden  desplazar o alterar la imagen realizada, obteniendo así trazos y texturas muy interesantes.  Si el resultado no nos convence, se puede eliminar con alcohol y una brocha y volver a empezar.

Un detalle importante que tendremos que tener en cuenta  es que debemos realizar la imagen en posición invertida izquierda-derecha, para que al estamparla sobre el papel nos quede en la posición correcta. Para esto, os recomiendo utilizar cualquier aplicación de edición de imágenes e invertir la imagen deseada antes de empezar a dibujarla sobre la plancha.


Terminada la imagen hay que fijar el polvo de betún sobre la plancha, para lo que  calentaremos la plancha por debajo con un mechero de gas. Este proceso es delicado ya que consiste en calentarlo para que se adhiera a la plancha, pero sin quemarlo.

El siguiente paso consiste en aplicar un barniz que protegerá las zonas de la plancha de cobre que no tienen adherido el polvo de betún.



La laca se aplica por toda la superficie y, una vez seca, se añade calor por debajo con el mechero de gas, para que se adhiera la laca. 

Cuando se ha enfriado la plancha,  se procede a retirar el betún con algodón y diluyente, dejando la plancha preparada para el mordiente. 

El mordiente es el líquido (percloruro férrico) en el que se sumerge la plancha para que sea atacada o mordida en las partes que no está protegida por la laca, de tal forma que estas zonas que se aprecian en la imagen en color dorado, quedarán marcadas en la plancha.

Es importante retirar bien todo el betún para que pueda actuar bien el mordiente.


Antes de sumergir la plancha en el mordiente, es conveniente que protejamos la parte posterior con plástico adhesivo para no debilitar la plancha y además podríamos realizar otro grabado en la parte posterior.

El mordiente se realiza en 2 pasos:
 - 1º mordido y desengrasado, se realiza con un algodón mojado en percloruro que se pasa por toda la plancha en movimientos circulares.
- 2º mordido, se realiza introduciendo la plancha boca a bajo en una cubeta con percloruro suficiente para que quede completamente cubierta, durante 5 u 8 minutos. (El tiempo del mordido dependerá del mordiente, por lo que se recomienda hacer una tira de prueba)

Después se lava la plancha con agua y se seca con secador. Se verifica el mordido de la plancha, por si hiciera falta realizar un tercer mordido (que podría ser de 2 a 5 minutos)

Por último, hay que retirar la laca de la plancha y el papel adhesivo de la parte trasera. Para ambas tareas utilizaremos alcohol metílico con algodón o papel.


Se puede apreciar como la plancha, una vez limpia, tiene la huella de la imagen que habíamos dibujado y podemos proceder a entintar para estampar.

LA ESTAMPACIÓN

Se recomienda que la primera estampa se realice con tinta negra que nos permita apreciar los detalles de una forma neutra.

Aplicaremos la tinta de grabado sobre toda la plancha con una rasqueta y después retiraremos el sobrante con un trozo de tarlatana, con movimientos en forma de ocho, para que la tinta entre bien en la huella de la plancha.

La plancha ya está entintada y preparada para estampar y el papel de grabado debe estar previamente humedecido y retirado el exceso de agua con un rodillo y papel secante.

Para el estampado se necesita un tórculo (prensa especial para grabados). 
Primero colocamos el papel, lo enganchamos con el rodillo para que quede sujeto y se retira para colocar la plancha entintada en la mesa del tórulo. Hay que medir bien la posición de la hoja y de la plancha para que la estampa nos quede recta y bien colocada.
Cubrimos con el papel la plancha entintada y se hace girar el tórculo. 

Ahora ya solo nos queda el momento más emocionante, que es el de levantar el papel y descubrir el grabado que hemos realizado.



                           

Aquí os muestro la primera prueba (Prueba de autor)




Para las siguientes estampaciones se limpia la plancha con diluyente antes de volver a entintar.
Esta vez se ha entintado con dos colores y se han introducido veladuras (diferentes intensidades de tinta para crear transparencias)  y brillos (limpiando la tinta determinadas zonas)




En la siguiente estampa se optó por realizar un collage pegando con adhesivo en spray en el papel de grabado, un trozo de cartulina de color (previamente humedecido), de tal forma que aporta una gran riqueza y fuerza al resultado final.



Cualquier prueba puede resultar interesante en el proceso de estampación. 

En este caso  la plancha recibió, por accidente, un pequeño toque del pulverizador que contenía diluyente, de tal forma que las gotas del diluyente eliminaron la tinta y el resultado son puntos blancos en la estampa, que fruto de la casualidad, han dado un toque único a la obra final.



martes, 6 de marzo de 2018

Fotoxilograbado

La ventana
Febrero de 2018

A pesar del nombre aparentemente complicado de esta técnica, os animo a probarla ya que el resultado es muy llamativo y es relativamente sencilla y accesible para cualquiera. 

Para empezar a trabajar debes elegir una fotografía o imagen en la que quieras resaltar los tonos claros o blancos.
Por ese motivo, yo elegí una de las muchas fotografías que tengo de Vejer de la Frontera (Cádiz).

La parte más llamativa de esta técnica es la unión grabado-relieve, que aporta una riqueza de textura y color muy llamativa a la obra final.
Para ello, crearemos una hoja con pulpa de papel sobre un molde que previamente hemos tallado y después con esa hoja y ese molde procederemos al grabado.

La parte complicada de esta técnica es que el relieve no se realiza teniendo en cuenta la perspectiva, sino los tonos claros o blancos de la imagen.

En la imagen elegida de "La ventana", la perspectiva te llevaría a dejar el fondo de casas blancas con menor relieve que el marco de la ventana, pero para realizar la fotoxilografía debes pensar que lo que quieres que quede oscuro, no tendrá relieve.


El primer paso es hacer una transferencia de la imagen o fotografía (en tamaño DIN A3) sobre una plancha de PVC para Xilografía. En este trabajo he utilizado una plancha de 30x42 cm y 0,5 cm de grosor.

Se coloca la imagen contra la plancha y sujetandola bien para que no se desplace, se frota enérgicamente con un algodón humedecido con acetona pura con movimientos rectos de arriba a abajo.

Al levantar la fotografía, la imagen se habrá transferido sobre la plancha. Y, si te han quedado algunas zonas difusas, puedes dibujarlas o repasarlas con lápiz.

Ahora es el momento de decidir las zonas blancas o más bien, las zonas que no queremos que queden oscuras, y en ellas será donde trabajemos con las gubias.
La gubia es la herramienta con la que tallaremos la plancha, dando diferentes grosores, texturas y direcciones que aportará una gran riqueza de matices en el relieve final.


Terminada la talla, hay que preparar la tabla aplicando con una brocha un desmoldeante (cera alex + aguarrás), cuidando de que entre bien por toda la talla realizada. Para ello, es recomendable realizar pequeños toques en diferentes direcciones, en vez de brochazos, asegurándonos así de que el desmoldeante penetre bien en todos los rincones.

Una vez seco el desmoldeante, procederemos a cubrir la plancha con la pulpa de papel que hemos preparado previamente (ver "papel reciclado" en la pestaña "otras técnicas de pintura"). Se pueden colocar los diferentes colores de la pulpa de forma intencionada respecto de la foto elegida o, por el contrario, poner la pulpa mezclando colores sin seguir la lógica del dibujo.
En este caso, he colocado pulpa azul en la zona del cielo, beis en la zona de casas y una mezcla de gris y morado en el marco exterior, pero sin seguir con precisión las líneas del dibujo.
Una vez colocada la pulpa, hay que retirar el agua presionando con una esponja y poniendo especial atención en las zonas de relieve para que la pulpa cubra bien toda la talla y no queden agujeros.



El tiempo de secado variará en función de la temperatura ambiente y del trabajo de escurrido anterior. Por esto habrá que vigilar la pulpa para retirarla antes de que haya secado por completo. 
Antes de retirar la hoja de pulpa, es conveniente hacer unas marcas en los bordes y/o esquinas que nos ayudarán a volver a colocar la hoja de pulpa exactamente en el mismo sitio para proceder al grabado.






Se puede observar cómo la colocación de la pulpa de diferentes colores de manera indefinida aporta gran riqueza a la obra.

El siguiente paso es el entintado de la plancha para realizar el grabado. Para que la tinta aporte el contraste deseado, debe ser un tono más oscuro de los utilizados para la pulpa de papel, y se puede  elegir dos formas de entintar. Con un tomo engamado (de la misma gama de colores que los de la pulpa) o de un tono opuesto.
Para este trabajo un tono engamado sería un azul oscuro, pero he optado por elegir un tono opuesto, el marrón.

Se necesita una superficie de cristal o similar donde colocar la tinta de grabado e impregnar un rodillo a base de pasadas repetitivas en pequeños movimientos hasta conseguir que todo el rodillo tenga una uniforme y ligera capa de tinte.

Se va aplicando la tinta con el rodillo sobre la plancha, de tal forma que todo aquello que no hemos tallado quedará impregnado de tinta.

Finalmente, se pasa un trozo de tarlatana sobre la tinta con pequeños movimientos giratorios, para homogeneizar el tono y rebajar la intensidad de color en las zonas en las que queramos crear veladuras. 

Esta es la plancha con la tinta, antes de usar la tarlatana:



Esta es la plancha después de pasar la tarlatana, incidiendo más en la zona central superior e inferior, dando más volumen y riqueza al entintado.




En este momento hay que volver a encajar la hoja de pulpa de papel (previamiente humedecida con un spray) en la plancha, con cuidado para no mancharlo y guiándonos de las marcas que hicimos en bordes y/o esquinas.  Es importante humedecer ligeramente la hoja de pulpa de papel, para que esta se adapte con mayor facilidad a su molde así como para realizar el grabado.

El grabado se lleva a cabo en el tórculo,  por donde se pasará la plancha entintada con el soporte de pulpa de papel encajado.



Para levantar la hoja de pulpa necesitaremos una espátula de pintor con la que iremos ahuecando la hoja  y un secador que facilitará su retirada sin que se rompa. 



Y ahí tenemos finalmente, el trabajo resultante a la izquierda y la plancha a la derecha.

Si el resultado es de nuestro agrado, la pieza ya está terminada y si no podemos intervenirla aplicando tinta en algunas zonas.
En este caso, como el entintado marrón ha quedado muy intenso, perdiéndose los tonos grises y morados de la pulpa de papel, he optado por intervenir la pieza con un rodillo blando y color morado preparado sobre cristal.




Aquí podéis apreciar la diferencia antes y después de la intervención.



Para volver a utilizar la plancha, hay que retirar la tinta  limpándola con aguarras.

Y repetir el proceso, volviendo a poner desmoldeante en la plancha antes de colocar la pulpa de papel.

Aquí tenéis otro trabajo realizado con la misma plancha.


Se puede apreciar que en esta segunda obra, se ha incidido más al rebajar la intensidad de la tinta con la tarlatana sobre la plancha para que, tras el grabado, se aprecie más la pulpa, por lo que el resultado queda más rico en colorido y textura.

Este es otro trabajo realizado con una plancha diferente.